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Reflexiones

¿Y si estamos viviendo el fin de nuestro mundo?

Julián Arturo Niño Mejía · · 4 min en español

“¿Será que haríamos lo mismo si entendiéramos, de verdad, que estamos presenciando el fin de nuestro mundo?”, me preguntó Lina hace unos días, mientras hablábamos por FaceTime. Una pregunta apocalíptica, pesimista y hasta cómica. Pero… ¿y si de verdad somos parte de una de las últimas generaciones de humanos?

La pregunta no es caprichosa: el planeta se está reinventando a un ritmo atemorizante. El cambio climático es real y nosotros –como especie-  nos estamos envejeciendo. El 2019 será el primer año en la historia de la humanidad en el que las personas por encima de 65 años serán más que las personas por debajo de 5. Y nuestra edad está directamente relacionada con los robots. Sí, con los robots. Un estudio de MIT y la universidad de Boston reveló hace poco que los países que más rápido envejecen son aquellos que más invierten en robots. Dicho de otra manera: a medida que vamos envejeciendo y teniendo menos hijos, vamos creando más y más robots. Sony y Toyota, por ejemplo, tienen departamentos específicos para la robótica del cuidado. El año pasado, Sony vendió 11.111 robots en solo tres meses (un número que parece además un mensaje binario). Los robots, aunque son unos perros cachorros, están equipados con lo último en guarachas en Inteligencia Artificial y la compañía dice que son el comienzo de la nueva generación de robots que podrán no solo interactuar con humanos, sino encargarse de nosotros. Los robots podrían ser los llamados a cuidarnos en nuestra vejez y, posiblemente, los testigos –junto con los pocos animales que dejemos vivos- de nuestra propia extinción.

Y estamos envejeciendo en un planeta que es una bomba de tiempo. Seis de los diez más destructivos incendios en la historia de California ocurrieron en los últimos dos años. Solo hace dos meses, hizo más frío en Chicago que en partes de Marte. ¡La tierra ya ha estado más fría que otro planeta que está más lejano del sol! No es coincidencia que Elon Musk quiera colonizar ese planeta antes de 2025 (sí, ¡eso es en casi 5 años!). Un viaje a Marte, de hecho, podría costar lo mismo que una casa. Una coincidencia económica interesante: ¿compro una casa o rehago la vida en otro planeta? Parece una pregunta ficticia, como la que inició este post, pero… ¿estamos seguros que no seremos nosotros quienes deberemos responderla? Esto, además, supone una discusión aún más profunda: si el cambio climático eventualmente hace la tierra invivible, ¿merecemos los humanos sobrevivir? Y si la respuesta es sí y esa sobrevivencia humana es en otro planeta… ¿quiénes son los que irán a ese otro planeta? ¿son los ricos y privilegiados del mundo que pudieron pagar el viaje a Marte? La desigualdad de este mundo determinará, como lo hace hoy de manera sutil, el destino de los humanos. El dinero determinará, si Marte es una realidad en medio del Apocalipsis, quién sobrevivirá.

Pero volvamos al presente más inmediato. Hoy, ya, el mundo se está reinventando no solo a sí mismo, sino también a nosotros. Siete de las diez compañías más valiosas del mundo son empresas de tecnología y todas están vinculando datos a seres humanos. “Los datos privados son el nuevo petróleo”, dicen algunos. Facebook sabe (y vende) nuestros likes y nuestras posturas políticas. Google sabe (y vende) no solo lo que no sabemos, sino también por dónde caminamos y dónde vivimos. Amazon y Apple parecieran saber (y vender) no solo lo que queremos, sino también lo que vamos a querer. Esos datos vendidos no son nada menos que nosotros. Nosotros y nuestros perfiles nos hemos convertido en mercancía. La red ya tiene un Julián muy claro. Hay un Julián en internet. Una entidad diferente a mí mismo, pero que al mismo tiempo soy yo. A mí eso me parece escalofriante.

“No haríamos lo mismo. Sin ninguna duda haríamos otra cosa si supiéramos que este es el fin del mundo”, le respondí.

PD: Esta entrada está inspirada en un discurso que escribí hace poco. Concursé para ser el encargado de hablar el día de la graduación en mi universidad. No fui el elegido, pero igual: mi blog es también mi tribuna. Un abrazo.


Publicado originalmente el 23 de marzo de 2019 en Pensadero de Julián ↗. Se conserva el texto de la publicación original. Las versiones en español e inglés fueron escritas por el autor.